Thursday, February 5, 2009

Thursday, January 29, 2009

reflexiones de oficina


Me siento tentada de escribir un mensaje en una botella, en este blog que no va dirigido a nadie, puesto que lo cree para ayudar a teresa a hacer el suyo propio. Necesito la esperanza de la botella, pequeña náufrago en la isla solitaria de su oficina. La tempestad parece amainar, pero siguen llegando angustiosamente las olas de "hacia donde ir", las de "qué trabajo pedir", las de qué "ciudad escoger". y su consabida espuma de "han sido hasta ahora errores?" "en esta isla desierta es dónde quiero vivir?"


y como no tengo a Viernes, escribo. Llego de nuevo al final de una etapa. Y me doy cuenta que es la misma sensación que la de acabar el instituto, la universidad, el máster. Pero cada vez hay menos cosas que me ilusionen. Al menos en el sentido laboral. Más de dos años y medio en Bruselas y no me convence la perspectiva de quedarme a vivir. Tampoco quiero ponerme a remar de nuevo, siento que necesito algo de estabilidad. No fue por eso que compré tantos muebles en Ikea? Como una absurda ancla material? Pero seamos sinceros, ya que nadie lo leerá: me ancla el amor y la amistad. Esperemos que mi nuevo hogar, estrenado recientemente (cargado de muebles suecos, sí) y sobre todo mi nuevo compañero de piso y no tan nuevo compañero de aventuras valgan la pena como para bararse: bienvenidos a Matongué.